miércoles, 29 de febrero de 2012

Mimando los corsés


"Veinte pulgadas". Estoy tan gorda como la tía Pitty. ¡Tienes que volver a dejármela en dieciocho y media!"

(Scarlett O'hara. Lo que el viento se llevó

Los corsés son esas prendas maravillosas que nos dejan una figura envidiable, a veces, me ha pasado que por cuidar mal un corsé se deteriora prematuramente, así que con el paso de las estaciones he aprendido trucos para cuidarlos y que aguanten lo mejor posible y en las mejores condiciones el paso del tiempo, ya que una vez deteriorados poco remedio hay más que comprarse uno nuevo. 

Nunca hay que lavar un corsé en la lavadora, aunque tenga varillas de plástico y no de acero. Los segundos sólo aceptan la limpieza en seco, aunque a veces baste con ponerlos al aire.

Los de varilla plástica se pueden mojar, pero al lavarlos hay que hacerlo a mano con mucha delicadeza (sumergiéndolo con especial cuidado y sin retorcerlo), intentado no frotar salvo en caso necesario, e incluso entonces haciéndolo con sumo cuidado (si se puede mejor usar un quitamanchas que frotar, e incluso que lavar),  máxime si tiene detalles bordados o similares.  Además hay que poner especial atención en que los elementos metálicos (si los tuviere) nunca lleguen a mojarse.

A la hora del secado es mejor no ponerlos directamente al sol, con el tiempo y unos cuantos lavados el corsé perderá color (como cualquier otra tela) y no se verá tan bonito, además de que una exposición prolongada a los rayos solares puede debilitar las telas, volviéndolas frágiles y propensas a la rotura. 

A la hora de guardar cualquier corsé, se debería tener en cuenta que guardarlo de cualquier manera en el cajón o el armario puede hacer que las varillas se deformen (especialmente en el caso del armazón plástico), así que es mejor colocarlo sobre una superficie plana, sin que ninguna otra cosa lo oprima exageradamente. 

Especial mención hay que hacer sobre los corsés de cuero, ya que estos necesitan unos cuidados más precisos. 

Es importante hidratar el cuero, de manera que esté siempre flexible y no se quede rígido ni quebradizo, sobre todo si se guarda durante largas temporadas.  

Para lograr que nuestro corsé de cuero esté siempre estupendo lo mejor es usar una crema hidratante (para mí la mejor marca para esto es Nivea).  

Si te acabas de comprar un corsé de cuero es interesante que un par de días antes le apliques crema hidratante así estará más manejable y flexible cuando te lo pongas.

Mucho cuidado en este caso cuando te lo vayas a ajustar al cuerpo, es mejor que el cuero se atempere con tu calor corporal antes de ajustarlo.

Por último, un truco, cuando la piel sufra algún "accidente" por el uso se puede usar un poquito de betún para corregirlo, aunque es mejor cuidarlo bien para no tener que recurrir esto.

Y sobre todo, hay que tener en cuenta que un corsé es una prenda que se ajusta a tu cuerpo y a la forma de éste, así que es personal e intransferible. Por mucho que a tus amigas les guste uno de tus preciosos corsés prestárselo puede ser contraproducente.

Un buen corsé, bien cuidado es siempre un acierto.

*Imagen extraída de Google

4 comentarios:

dijo...

Un interesante post ^^, muchas gracias por compartirlo, seguro que a más de una nos vendrán bien esos consejos.
Saludos!

Vanitas Glemsel dijo...

Espero que sea de utilidad.

Gracias por comentar.

Saludos

Madame Macabre dijo...

Un post muy interesante. Yo siempre trato de mimar mis corsés. Tengo un cajón dedicados nada más que a ellos, para que se conserven los mejor posible. A pesar de eso algunos no siempre quedan como el primer día a causa del uso, especialmente los de cremallera, que tienden a deformarse.

Un besito preciosa, me estoy poniendo al día con tu blog :D.

Vanitas Glemsel dijo...

Por desgracia con la cremallera poco se puede hacer, según el corsé los usos lo adaptan a tu cuerpo o se deforman (depende del tipo de corsé y sobre todo del armazón)

Besos, un placer tenerte por aquí :D

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