martes, 10 de abril de 2012

¡Pobres pies que nos soportan!

El zapato que va bien a una persona es estrecho para otra: no hay receta de la vida que vaya bien para todos.
                                                     (Carl Gustav Jung)

Muchas veces nos enamoramos de unas botas, plataformas o zapatos , los estrenamos con ilusión y finalmente todo se torna en tortura.

Cuidar los pies es muy importante, nos sostienen día a día sin quejarse. Llevar tacones es por lo general un pequeño castigo para ellos, pero podemos paliar o evitar algunas consecuencias de todas las pequeñas agresiones diarias.

Un simple masaje con aceite de oliva activa la circulación, alivia el dolor y baja la posible hinchazón. También podemos agregar unas gotas de limón a una porción de nuestra crema hidratante habitual  y masajear los pies antes de acostarnos o recurrir a las múltiples cremas mentoladas que existen en el mercado (también podemos extender el masaje a la piernas y se levantarán como nuevas).

Otros remedios pueden ser darnos un baño de agua caliente con sal (gruesa) o pasear un cuarto de hora descalzas/os al sacarnos los zapatos.

Sobre todo para cuidar los pies hay que elegir siempre un calzado cómodo, evitando los zapatos estrechos, con tacones excesivamente altos (para mí una buena opción es la plataforma en la parte delantera que de alguna manera equilibra un poco la altura excesiva de un tacón), también en la medida de lo posible evitar las suelas excesivamente planas y si se puede que los materiales permitan "respirar" al pie. Con las botas de cuero o materiales similares que ahogan bastante y es bueno invertir en unos buenos calcetines.

No nos olvidemos de las almohadillas, plantillas de gel y similares que siempre vienen bien a la hora de ponernos algún zapato "torturador".

Hay que recordar que para caminar o estar mucho rato de pie mejor dejar los tacones y las plataformas en casa (o llevarlos en el "bolso" y ponerlos al llegar a destino).

¡Buen paseo!


*Imagen extraída de Google

2 comentarios:

Bathory Doll dijo...

Siempre tengo problemas con los zapatos, en concreto con los tacones. Aguanto muy poco con ellos, pero es que me destrozan los pies y eso que siempre llevo manoletinas en el bolso para cambiarme, aún y así me hacen heridas =S

Por cierto, tienes un premio en mi blog ^^

Besos! :)

Vanitas Glemsel dijo...

Si estás acostumbrada al zapato plano es normal que te cueste, como todo los pies también se acostumbran. De todos modos puedes probrar a buscarte unas buenas plantillas de gel, también probar con tacones más bajos con tacón cuadrado o la opción de los zapatos de cuña que siempre son más soportables. De todas maneras si es para lucir ;) prueba a hacerlo al revés lleva las manoletinas puestas para caminar y cuando llegues a destino te pones los tacones e intenta evitar estar mucho tiempo de pie :D.

Besos

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