lunes, 25 de febrero de 2013

Z-Sides, otra de zombis

Escribir la reseña que presento hoy supone para mi sensaciones encontradas. La gente de mi vida cotidiana sabe que me paso la vida con el e-reader a cuestas o con libros de aquí para allá y que cualquier persona, antología, libro o iniciativa a este respecto (profesional o amateur) me merece el más profundo respeto y admiración por un "trabajo" que no siempre es del todo agradecido.No obstante, si alguien me pide una reseña siempre soy sincera y, absolutamente siempre, aporto mi opinión y visión personal (sirva esto de aclaración para el futuro).

Hace ya algún tiempo recibí un correo del administrador del blog All zombies, que es además coordinador de la futura I Antología hispano-parlante del Apocalipsis Zombie, también presidente y fundador de E.A.T.E.R (Escritores apocalípticos y de terror), proponiéndome reseñar Z-Sides (preámbulo a la mencionada antología).

Una vez aceptada la propuesta y hecha la lectura llevo un tiempo planteándome como escribir la reseña. Si bien gran parte de las historias que aparecen en ella cumplen su función, entretener, he de decir que me plantea el dilema de la corrección de estilo, ya que nos lo presentan como un producto acabado parte de otro en proceso y para mí le falta una vuelta.

El libro nos ofrece una serie de relatos bastante heterogéneos, algunos a mi entender con notable mérito, otros no tanto.

Sin duda su lectura nos transporta a tópicos del género. Nos hace rememorar historias leídas o imágenes visionadas. Narradores en primera persona, experiencias traumáticas, hospitales,infección, guerras, etc. Cosas que seguramente todos hemos visto y leído en los últimos tiempos (aunque como algún conocido me ha hecho notar alguna vez "qué no se ha inventado ya sobre zombis").

Hay relatos que me han sorprendido positivamente.Narraciones que plantean dilemas morales, o bien repletas de humor negro (muy, muy negro) y ácida crítica social, visiones verosímiles del mundo, en otros casos, donde el lector participa activamente de la creación literaria y sobre todo muchas imágenes apocalípticas casi cinematográficas.

Me gustaría conocer más opiniones sobre el tema, ya que como he dicho es un trabajo que me produce sensaciones encontradas, así que desde aquí ánimo a descargarla, leerla (es gratis)  y que cada uno saque sus propias conclusiones (y si quiere, como no, venga a contármelas).

La descarga en formato PDF está disponible aquí, es totalmente gratuita y su difusión está permitida.

Concluyendo, una iniciativa (agrupar a escritores noveles con "veteranos") más que loable, relatos con calidad mezclados con algunos del montón y un producto al que le falta algo de forma y un buen pulido final.

martes, 5 de febrero de 2013

Siempre negro: tips para una colada monocolor

De vez en cuando al abrir el armario me topo con colores que no había dejado ahí, cuando el ropero se tiñe de color negro llegan los problemas para hacer la colada.

Se tiende a pensar que el negro por ser más oscuro debería ser más resistente y es justo al contrario, es muy delicado. Envejece fácilmente, se destiñe, pierde color y al final ya no sabes si la camiseta que echaste al tambor era marrón o negra, si el sol juega contigo o la lavadora absorbe los colores porque te odia.

¡Que dura es la vida del "ama de casa oscura"! (XD)

Cosas que nunca hay que hacer con la ropa negra:
  • Tenderla al sol (yo añadiría, ni aún dándole la vuelta a la prenda).
  • Usar la secadora (ni la función de secado en la lavadora).
  • La lejía queda desterrada del reino bajo pena de acabar en la basura.
Cosas que deberían hacerse siempre:
  • Separar siempre la ropa negra del resto. Una vez separada seleccionar la más delicada, la que no se pueda lavar en lavadora y casos similares. Consultar siempre las etiquetas y ante cualquier duda: lavado a mano con agua fría y jabón suave, sin retorcer.
  • Lavar siempre con agua fría, seleccionando un programa para prendas delicadas. Si estuviese muy sucia y necesitase ser lavada en agua "caliente", programa corto y nunca superar los 40º.
  • Usar poco detergente, además éste debe ser suave y sin blanqueante. Mejor si usamos tanto un detergente como un suavizante específico para ropa negra.
  • Lavar la ropa al revés.
  • Limpiar la lavadora periódicamente.
  • Reteñir, siempre y cuando la prenda lo permita (hay que olvidarse de intentar teñir prendas con estampados, serigrafías y similares).
Trucos de la abuela:
  • Planchar cubriendo la prenda con un paño que no suelte "pelitos" a una temperatura moderada y con la pieza de ropa dada la vuelta. Si la prenda es de algún material que dificulte su planchado ir pulverizado agua sobre el paño hasta que esté ligeramente húmedo y pasar la plancha.
  • Antes de lavar por primera vez una prenda fijar el color sumergiendo la prenda en agua hirviendo con un puñado de sal gorda durante una hora (retira la olla del fuego o acabarás con un caldo extraño). Si la prenda no tolera la temperatura, hervir el agua con el puñado de sal gorda y dejarla enfriar, luego sumergir la prenda y dejarla más tiempo (unas dos o tres horas).
  • El truco de abuela más conocido para mantener el color, enjuagar la ropa en agua de haber cocido espinacas. Primero se enjabona la prenda con detergente suave y luego se aclara utilizando el agua de la cocción de las espinacas.Aunque parece una tontería (yo también lo creía) no lo es tanto, la espinaca contiene abundante ácido oxálico que ayuda a neutralizar el exceso de alcalinidad de los detergentes y además impide la decoloración. Resulta que el ácido oxálico tiene muchos usos, y además de usarse en la industria textil, también sirve para blanquear cuero, pulir superficies de mármol y un montón de cosas más.
El negro no volverá a dar la lata para mantener nuestras prendas en condiciones.

Imagen extraída de Google